lunes, marzo 20, 2006

mi novio es un hooligan

Como de costumbre los gatitos de Ulthar pasaron por mí al metro más cercano a mi chamba, antes era Joy División del Norte y ahora es Insurgentes, pero mejor quedamos en Balderas.

Pasamos a la tiendita por unas chelitas y botana para esperar a que diera la hora del partido, mientras tanto recordamos entre risas todos los memorables momentos de las últimas borracheras (también me pusieron al tanto sobre una a la que yo no fui).

Pero en realidad, esta historia tiene su origen un poco más atrás y en realidad no tiene mucho que ver con nosotros los gatitos de Ulthar. Esta historia comienza con los preparativos para la final Pumas – Boca de la Copa Nissan Sudamericana. En aquel entonces el dueño del gato y yo todavía no éramos lo que ahora somos, ni yo sabía nada de los skinhead (aunque sigo sin saber mucho ((pero para saber más éntrele aquí).

Resulta que cierto personaje cuya influencia en la ReBeL es notoria, quiso agandallar al clan del Orgullo PunkSkinhead vendiéndoles cual revendedor profesional, los boletos que la directiva le entrega para repartir entre los propios, lo cual ocasionó la división y alejamiento de los del Orgullo, quienes desde entonces se apostaron en la Cabecera Norte, lugar que el personal de seguridad había convenido les pertenecería de ahí en adelante.

Esto generaría a la larga múltiples enfrentamientos entre la ReBeL y el Orgullo, razón por la cual, en fechas más recientes, el dueño del gato prefería que no lo acompañara a la Cabecera Norte. De está manera, los gatitos seguimos parando en el rebeltero.

Sin embargo, la final de dicha copa, que se jugó en Argentina, (para la cuál pedí fondos y nadie me asistió) la vimos en casa de Woody. Curiosamente a Argentina sólo fueron unos cuantos de esos personajes de la ReBeL, con fondos de extraña procedencia que de haberse investigado, habrían generado algo así como un ReBeLgate.

Ya iniciado el Clausura 2006, el Orgullo PunkSkinhead aliado con otros grupos como los de la Roma Sur, hacía presencia en Cabecera Norte, colgaban sus trapos, cantaban si les daba la gana y luego se iban a chelear a los lugares de costumbre.

Muy pocos saben cuáles son los lineamientos que sustentan la ideología skinhead, y en realidad este no es el espacio para contarles de eso, (posiblemente si el dueño del gato hiciera un blog con ello, todos nos enteraríamos) el caso es que existen ciertos postulados que los hacen denominarse entre otras cosas como antifacistas, antiracistas, anarquistas y no sé cuantos otros "istas". En todo el futbol europeo existen grupos cobijados por esta ideología, que además de pronunciarse en lo relacionado con éste hermoso y apasionante deporte, también abarcan otro tipo de ámbitos. Y cómo es común en la historia, una cosa lleva a la otra y teniendo como razón única la facilidad con la que estos grupos caen en la violencia también se les ha llamado hooligans, o puesto de otra manera, se caracterizan por defender sus ideas por todos los medios.

Regresemos ahora a las chelitas que nos estabamos tomando antes del partido del miércoles 8 de marzo del año en curso. El dueño del gato llegaría por su cuenta al glorioso Estadio Olímpico Universitario y como de costumbre a Cabecera Norte.

Por nuestra parte, llegada la hora nos colocamos en un lugar de pebetero desde el cual, con mi vista de halcón, observaba al dueño del gato. Nos enviamos algunos mensajes mientras veíamos un desangelado encuentro.

El partido a disputarse era contra un equipo brasileño, y quién sabe si por aquello de que había estado sucediendo en Europa o no sé por qué otra cosa pudiera ser, la ReBeL se dio a la tarea de lanzar un par de veces algunos comentarios racistas.

El partido en sí, estuvo de güeva, mis gloriosos pumas, después de llevar una ventaja de 1-0, sucumbieron ante un 1-2. Antes del final del segundo tiempo. Llamo mi atención una caravana de “pelones” quienes usando las bombers en naranja se acercaron a pebetero a hacer algunas reclamaciones. Y ante mi mirada atónita la policia auxiliar permitió que un numeroso contingente rebel brincara la reja de separación para repartir madrazos a los pelones mientras otro grupo llegaba por el tunel de cabecera norte para emboscarlos. Como ya les había comentado la diferencia numérica era aprox, de 6 a 1.

Ahí supe lo que significa mirar sin poder hacer nada. Seguía con la vista al dueño del gato hasta que supongo, cayó al piso y lo empezaron a patear. A otro de los pelones lo derribaron y cayó como cuatro escalones. Fue brutal.

Después del agarrón la policía rodeo a los skinheads mientras permitían a unos descolgar los trapos.

El plan era encontrarnos al final del partido para regresar a casa, así que me comunique con el dueño del gato por cel. Y solamente me dijo que no sabía a qué hora los dejarían salir del estadio y que mejor nos vieramos al otro día.

Cuando ya nos retirábamos del estadio vimos ingresar varias patrullas, lo cual me dio muy mala espina. Sin embargo después de dar un vistazo por el lado de cabecera, no vi nada más. El tiempo apremiaba, si no nos dábamos prisa no alcanzaríamos a llegar a casa en metro.

Pero en el trayecto un presentimiento me orilló a llamar nuevamente al dueño del gato. Los del Orgullo PunkSkinhead estaban en la Agencia 22, intentaban algo así como levantarles cargos por lesiones, en contra de uno de ellos!

En ese momento me di cuenta de la realidad: mi novio es un hooligan.

Continuará....

3 ecos:

Prox! dijo...

jojo, no cabe duda que todos tenemos nuestro 'lado oscuro'.
Yo un tanto 'indignado' -no se si sea la palabra correcta- por el flojísimo partido del domingo =S, aunque no me siento con el derecho por mi frecuente abandono jejeje. Sin rencores eh? Saluditos, no pensé que tomaras chelas tampoco eh? cada vez me sorprendes más.

Prometeo dijo...

¿y por que no te consigues uno que se tome el fut con mas calma?

Francisco Torres dijo...

Pues la neta yo sí le tengo miedo al dueño del gato, sobre todo cuando se enteró de mi preferencia águila. Pero me cae chido. Yo nunca he sido ultra ni nada que se parezca, de hecho creo que me apasiona más el basquet que el panbol.

Fue un gusto vera tu carnalita, Camila y vos en el WTC, hay que irnos preparando para los acústicos.

Saludos.