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martes, agosto 12, 2008

Cronopio 2.0 Reprise

Otra vez estoy tomando tiempo de la oficina para escribir lo que se me hinche el ovario. Total, ustedes paguen sus impuestos y ya.

Estoy contenta porque ya son las seis y yo todavía tengo cosas que hacer. No soy como el ñor del pasillo que medio día juega ahorcado, o la secre que tiene al frente que borda sus servilletas o la de más allá en el pasillo que se echa sus siestecitas en el cubículo de Director de Área que no tiene Director de Área. No soy como estos seres viscosos que me rodean y que a las seis en punto de la tarde empiezan a arrastrarse hacia la salida.

Estoy contenta porque llevo cuatro años aquí y todavía me pinto el pelo de rojo y ando descalza en la oficina cuando tengo calor o me cansan los zapatos.

Estoy feliz porque con mi sueldo chiquito de cortadora de foamy no titulada, le doy de comer a Pink, Nicky y Kitsch sin ningún problema. La bronca es con mis tarjetas de crédito, las muy malditas me envían cartas mensuales cifradas que nunca logro entender. No sé como le hacen esos pedacitos de plástico para mandarme cartas. Una tiene la osadía de mandarme emails. Cuando las vea en el messenger me daré por muerta, me cambiaré el nombre por Lucrecia Cornelia y me iré a vivir a Timbuctú. No me busquen.

lunes, julio 07, 2008

sálvenme de batman

Esta vez, me divirtió bastante hacer el ejercicio para Entre mujeres te veas, el reto, era escribir un texto en el que se agregara otro fragmento de texto, el que está en cursivas. Si no se me ocurre nada más de aquí al jueves, también lo mando a metatextos, ja!

Sálvenme de Batman

Conocí a Luis en una de esas tardes de lluvia, él se guarecía en la misma parada de autobús que yo. Conocer gente que contactas por Internet, te da ciertas habilidades para obtener información. Parados ahí, en ese pequeño espacio donde apenas se mojaban un poco nuestros pies, hubo bastante acercamiento, me gustó su forma segura de hablar y la confianza de sus movimientos. Intercambiamos tarjetas de presentación y dos semanas después me invitó un café. Un mes más tarde, nos vimos en una presentación literaria y al siguiente sábado, fuimos al cine.

Al salir, llovía otra vez y no hubo ninguna parada de autobús salvadora. Para cuando tomamos un taxi ya estabamos empapados; su argumento fue convincente, con la ropa así de mojada me resfriaría mucho antes de llegar a mi casa, la suya en cambio, quedaba muy cerca y podíamos pasar a secarnos un poco.

No voy a negarlo, sabía que efectivamente nos secaríamos un poco, si nos quitabamos la ropa, y eso significaba también que difícilmente nos la volveríamos a poner.

Llegamos y tan pronto me quité el abrigo, cada prenda le siguió en el improvisado tendedero del piso. Cuatro horas más tarde, el frío en mi espalda me despertó, por el balcón abierto entraba una corriente de aire helado que hacía ondear las cortinas. Curiosamente, estaba sola en la cama.

Me vestí y salí de la habitación, la casa era bastante grande, así que deambulé por ahí durante varios minutos sin encontrar a nadie. Fue entonces cuando un resplandor por debajo de una puerta llamó mi atención, avancé cautelosamente, y pegando la oreja en la puerta pude escuchar su voz...

Batman es un personaje ficticio de DC Comics que tuvo su primera aparición en el número 27 del comic book Detective Comics en la historia titulada El extraño caso del sindicato químico, de la editorial estadounidense National Publications, fechado en mayo de 1939. Batman fue creado por el artista Bob Kane y el escritor Bill Finger, aunque sólo se reconoce oficialmente la autoría a Kane. La identidad secreta de Batman es Bruce Wayne (Bruno Díaz en algunos países de habla hispana), un multimillonario industrial, playboy y filántropo. El presenciar el asesinato de sus padres, de niño, lo llevó a entrenarse a la cima de la perfección tanto física como mentalmente, para luchar contra el crimen (disfrazado de murciélago). A diferencia de muchos superhéroes, no posee superpoderes o habilidades metahumanas; él usa el intelecto, sus talentos detectivescos, la ciencia y tecnología, el entrenamiento físico, la intimidación y su riqueza, en su lucha contra el crimen...

Con esas últimas palabras, su voz se escuchaba más cerca de la puerta, así que retrocedí, supongo que vio mi sombra y entonces, la puerta se abrió de golpe, dentro vi un enorme panel de televisores que transmitían imágenes de un videojuego del mentado murciélago , luego, sorpresivamente, apareció él en el quicio de la puerta, fijó en mí su mirada enloquecida y avanzó mientras repetía freneticamente las palabras que ya le había escuchado decir.

Supe que de mis piernas dependería mi sobrevivencia, así que en una carrera desenfrenada en los pasillos de esa casa que apenas conocía y con su dueño pisandome los talones, derribé cuanto pude para taparle el paso, hasta que logré salir a la calle.

Supongo que no me siguió porque no quiso exponerse así, como estaba vestido.... con su pijama de batman.

martes, junio 17, 2008

Beat the devil out of it

Por fin regresé a metatextos, eso de no poder hacer lo que a una le gusta por falta de tiempo es una calamidad. (sí, sí, intento ser menos mal hablada, en otro momento hubiera dicho que es una mamada, ups, no dije nada)


El ejercicio consistia en desarrollar una nota periodísica en base a ciertos encabezados, yo elegí "Bob Ross tendrá su propio juego en Wii" y aquí está mi texto:

Beat the devil out of it

Viernes 13 de junio de 2008.

Kyoto, Japón (Reuters) A once años de la muerte del afamado pintor Bob Ross acaecida en 1995, surgió el rumor sobre el lanzamiento de un videojuego basado en el proyecto pictográfico del artista. Dicho proyecto fue la delicia de miles de televidentes al mostrar y difundir durante las últimas décadas del siglo pasado, un sencillo método para crear típicos paisajes bucólicos. No obstante, meses después de confirmada la noticia, el proyecto fue cancelado.

Ahora, a más de una década de aquel rumor, Nintendo anuncia el lanzamiento de su nuevo juego The Joy of Painting By Bob Ross para la consola Wii. El juego, que recrea el escenario de la serie que duró más de veinte años al aire, está pensado para todo tipo de público, cuenta con una Ardilla guía que orientará a los jugadores a lo largo de los diferentes niveles. Incluso se ha diseñado un controlador ex profeso en forma de pincel abanico.

Ante la expectativa por el desarrollo del juego, se realizó una breve demostración: el usuario debe crear obras pictóricas logrando bonos adicionales al incluir “happy little trees”, “pretty little mountains” o “little accidents” que se irán puntuando de acuerdo a la destreza y rapidez con la que hayan sido creados.

Sin embargo, de manera extraoficial trascendió que posteriormente se distribuirá por internet un paquete adicional en el que se dará una evolución total al concepto, el escenario del pintor junto a un lienzo húmedo para pintura al óleo quedará atrás para dar lugar al body painting, teniendo como “lienzos” a figuras destacadas como Cameron Díaz, Gwyneth Paltrol, Scarlett Johansson, Brad Pitt, Johnny Deep, Justin Timberlake e incluso Penélope Cruz, quien -aseguraron- se declara fanática del pintor.

viernes, febrero 22, 2008

soy un gato incomprendido, snif

Nuevamente publiqué en Metatextos, como esta vez lo hice más sensishito, ora hubo a quién no le gustó por eso, ni pedo, no soy monedita de oro. Pero helo aquí:


No lo posteo directo, porque tiene un formato que en este blog no se vería chido, pero vayan, vayan!

Ni se nota que estoy obsesionada con San Miguel verdá?

viernes, enero 25, 2008

Cómo se llega a femme fatale

Esta vez el ejercicio de metatextos consistía en mezclar personajes de la literatura mexicana en un sólo texto, pusieron un link a un comic que sirve de ejemplo, pero en realidad yo ni lo vi y que por eso no cumplí el ejercicio jajaja, Yo la verdad opino que las instrucciones eran malísimas y que no soy adivina. Este fue mi texto, claro que allá lo publiqué luego del tiempo reglamentario, hice mi berrinche y tiré las barbies y todo eso, pero el Cazador terminó publicándolo. Lo malo es que ya ni lo revisé, y pues en 25 minutos no se pudo hacer nada mejor.
He aquí la versión corregida. Y vuelta a corregir para que cumpla con la idea que el robot tenía del ejercicio y que no fue capaz de explicar claramente.

Audición para la Liga de las femme fatale.

- ¿Cuál es la puta diferencia Gabriela?

- Sencillísimo, a mí todo el mundo me desea, y tú nomás llegaste a "casi bonita". No es mi pedo, reclámale a Xavier.

- ¿Quién te crees tú para decir si entro o no en tu dichosa Liga?

- Que es mi Liga… La cuestión es que cumples con la ambición y el cinismo pero hasta ahí. No tengo la culpa de que mi mayor logro haya sido conseguir auto, departamento y una nueva vida con un movimiento de pestañas, y tú hayas tenido que cruzar el Río Bravo en una maleta, menuda ocurrencia, jajajajajaja.

- Pues fue mucho más original. En eso sí es muy diferente mi Xavierito, no como otros...

- ¡Ahh, no! ¿Qué quieres decir escuincla? ¿Qué Don Oscar no es original? Dime cuando en sus ordinarias vidas mis lectores se habían orgasmeado tanto como con mi escena en los rayos equis, dime cuándo?

- ¡Noo, Gabrielita! Más bien parece que Don Oscar, es fan de The Chemical Brothers, ¿nunca viste el video de Hey boy, hey girl? jajajajajaja.

- Mira nenita, al menos por experiencia, te doy seis vueltas y de regreso…

- ¡No es justo! Yo estoy más in.

- Pero en astucia y arte nadie me gana Violetta. Aquí entre nos, ¿sabes qué me puso dónde estoy?

- ¿La escena del trencito con los strippers?

- No. Es una historia curiosa que finalmente no quedó en la trama...

-¡Cuéntame!

- Hubo un personaje, un escritor medio bocón del Club. Desde el principio le cayó gordo a Don Oscar y le jugó una bromita. Un día, me hizo salir en topless de la piscina y caminar directamente hacia él, ya sabes... desbordando sensualidad, el agua resbalando entre mis nenas, todo eso... Don Oscar terminó quitándolo, porque la acción, le pareció excesiva, faltaba a la verosimilitud...

- ¡No mames! ¿Con verte las tetas qué pudo pasarle?

- Pues como Don Oscar no escribe precisamente realismo mágico, quién le iba a creer que nomás por verme así, el pendejo ese se volvería estrábico.

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Los personajes fueron tomados de:

Todo está permitido, Oscar de la Borbolla

Diablo Guardián, Xavier Velasco

lunes, octubre 29, 2007

Este juego es infinito

Otro de esos textos tan complicados e inentendibles que me gusta escribir. Quinto ejercicio de Metatextos que cada día se pone mejor. Se trata de escribir sobre la lectura.

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Como cada noche, deambula en la inmensidad de esos lúgubres pasillos, hasta llegar a esa puerta. Por inercia la empuja. Para su sorpresa cede ante sus manos. Una mortecina luz le permite ver una figura envuelta en una vetusta capa negra, en una mano sostiene la única vela que ilumina la habitación; en la otra, un libro muy antiguo. Recita las páginas en un idioma ininteligible. Su voz apenas es audible sobre el eco de sus pasos. Aquella aparición avanza hacia el fondo de la habitación, alejándose.

El hombre, de pie en el umbral, no se atreve a entrar. En su interior, lucha contra la indecisión. El tiempo transcurre indefinidamente.

De pronto, escucha los pasos del encapuchado que se acercan desde un lugar que no alcanza a precisar. Con un creciente temor lo ve aproximarse rompiendo la oscuridad. Un detalle inaudito llama su atención: al paso de la figura espectral, la luz de la vela ilumina la pared blanquísima en la que, de la nada, se van dibujando símbolos a la par de la voz que recita. Inmóvil, ve la figura avanzar hacia él, cada vez más cerca. Al llegar a la puerta, aquello alza la vista y revela una terrorífica visión: el hombre ve… su propio rostro.

El electrificante sobresalto lo hace olvidar por un momento su misión, lo único que da sentido a su existencia. En un parpadeo la puerta se ha cerrado. Así que continúa su camino con la vela en una mano y el libro en la otra, su voz se alza nuevamente trazando los símbolos en la pared:

“Como cada noche, deambula en la inmensidad …”

Apunto de dar el siguiente paso, esas palabras reverberan en su cabeza atisbando una iluminación…

Un último impulso lo hace volver la cabeza y contempla el símbolo de la puerta que abre su conciencia con el filo de una certeza:

Este juego es infinito.

viernes, octubre 12, 2007

Platónico

Nos gustan los boleros. En tus canciones se asoman a cada rato. No dejas de rendirles inmensos pero sencillos tributos. Es hermoso poder ir uniendo los acordes que vas dejando, saber que hablamos un mismo lenguaje.

En mí, los boleros son una tradición. Los escucho desde que escucho, los recuerdo saliendo de la vieja radio de mi abuela, en la voz de mi tía que los canta tan bien mientras lava los trastes. Ahora, los colecciono en mp3. Porque no tengo más que desearlo, para que empiecen a reproducirse en mi cabeza.

Somos boleros bifurcados en una explosión de emociones demasiado intensa para sólo sentirla, tiene que salir, tiene que hacerse canción, hacerse letras, desbordarse por los poros.

Es curioso que sea un bolero y tu personal interpretación de él lo que me haya llevado tan inconscientemente a manifestar oníricamente lo que todo el mundo sabe.

Porque el bolero es el génesis de surrealidades a todas formas posibles. Y a veces, cuando la magia de la evocación es infinita, el bolero se hace sueño o yo quisiera pensar que ese sueño, es la frase más bella un bolero que aún no escribo.

miércoles, octubre 03, 2007

Isabel la Caótica extended

Este es el tercer ejercicio de Metatextos 2.0 , pero ya corregido y aumentado.

Consiste en elaborar un texto de un encuentro erótico pero desde la perspectiva del sexo opuesto.

Como siempre, hice lo que me dio mi pinche gana y estoy orgullosa de mi texto.

Si quieren ver cómo estaba antes y los 40 deliciosos comentarios que tiene den clic acá, se van a divertir, ven que ni me gusta discutir y hacer polémica. Quiero aclarar que allá el límite de palabras es de 300 y acá casi son el doble.

Isabel La Caótica

Maldita ruca! no le voy a contestar. Nomás porque financia mi investigación cree que me tiene de los huevos, que me puede gigolotear a su antojo. Pero yo tengo la culpa por pendejo, por estar ahí cuántas veces llame, así sea media noche y tenga que ir a sacarla de cualquier tugurio de mala muerte, hasta su madre de borracha y casi encuerada, para terminar cogiéndomela en plena calle si se le ocurre a la reinita, si no tuviera ese culo tan redondito...

Y para acabarla me manda a este pinche congreso en el fin del mundo, justo cuando el Proyecto América está por alcanzar la fase IV. Otra vez el teléfono, ¡con una chingada!

- ¿Cristofer?

- Qué.

- Conéctate a videoconferencia en este momento.

- Estoy en medio de otra conferencia Isabel, no puedo.

- Bebé, eso no es lo que mami quiere escuchar...

- Detesto que me digas así y lo sabes, soy el Director de Investigación y Descubrimientos Genéticos, ¡carajo Isabel tenme respeto!

- Ok, ok, escucha, te tengo algo mejor, ¿seguro que no quieres conectarte?

- Está bien, subiré a mi habitación y más te vale que sea algo importante, en treinta minutos presento los avances de mi proyecto.

- ¿Tú proyecto?

- Ya cállate.

Qué se te habrá ocurrido ahora, tu última puntada casi me cuesta el puesto, yo cómo iba a saber que tu secretaria era menor de edad. Ay, Chabelita, tienes cada técnica para persuadir... nomás me acuerdo, ufff… María desnuda, amarrada de pies y manos al escritorio y tú, pinche vouyer, grabando ese video que “misteriosamente” llegó al Consejo. Pero con los últimos resultados de mi investigación, te tendrás que tragar tu soberbia y veremos a cuál de los dos designan para dirigir el Consejo. Y más te vale que traigas puesto el corsé negro, o algo que compense esta pérdida de tiempo...

- Listo, Isabel ¿estás ahí?

- Sí.

- ¿Qué haces en la sala de juntas, hay reunión de staff?

- No bebé, hay una reunión, pero no con esa bola de vegetes aburridos, aunque sería interesante averiguar si aguantan el ritmo, jajaja...

- ¿Y entonces para qué te desnudas ahí mamacita?

- Para que me pongas atención cuando te hablo, idiota, he estudiado tu bitácora y me di cuenta de que podemos acelerar la activación genómica y además implantar ciertas encimas para desarrollar algunos tejidos en la fase de diferenciación para que los prototipos sean, mmm... digámoslo así, más eficientes y apetecibles.

- Mmm... aja, apetecibles... como eso que estoy viendo... ahhhh, lo siento, tengo que dar una conferencia, podemos dejar esto para después, además los prototipos deben ser lo más neutros posibles para no generar un uso indebido. Pero lo discutiremos cuando esté de vuelta, apenas entiendo lo que dices.

- Es que tú por neutro entiendes andrógino y a mí no se me antojan mucho así.

- A ver, dame un segundo, ¡sácate ese pinche tubo de ensayo y explícame de qué hablas!

- De que en tan solo 42 horas obtuve mejores resultados que tú, ¿quieres verlos?

- ¡¿De qué chingados hablas?! ¡Por Dios Isabel, cómo fuiste capaz! La DG-AMR no ha terminado su proceso de maduración, está en fase imperfecta, y esas proporciones, son... ¡son obscenas!

- Relájate Cristofer y disfruta el espectáculo.

- ¡Maldita enferma, saca su cabeza de entre tus piernas!

- Qué quieres Cristofer, soy una visionaria, siempre he dicho que la ciencia debe estar al servicio de la humanidad.

miércoles, septiembre 19, 2007

Mira arriba a la izquierda

Ejercicio dos en Metatextos 2.0 Taller de creación literaria en línea. Consiste en escribir un texto con base en la siguiente pintura:

Composición VII de Wassily Kandinsky

Mira arriba a la izquierda

Algo hizo clic en su cabeza.

Sacó del bolsillo una tiza roja para continuar el trazo interrumpido con una bellísima raya que iba dibujando en la pared sin que le importara pasar sobre los demás cuadros o sobre los zapatos de los guardias que lo arrastraban hasta las puertas de la galería mientras se esforzaba con ahínco en el trazado de la línea que estaba a punto de llegar a la calle en la que desafortunadamente las tizas rojas de su bolsillo se agotaron y tuvo que intercambiar sus tizas azules y las magenta por las crayolas rojas de un pequeño que volvía de la escuela pues el imperativo era ese sobre todo porque era ya más de medio día y entendió que le quedaba muy poco tiempo para cruzar por las librerías y los cafés pues ese era el único camino que se le ocurría para llegar rápidamente al puente y poder pasar por debajo justo junto al joven graffitero que amablemente accedió a cambiarle su reloj por la pintura roja en aerosol para seguir con el diseño maestro permitiéndose trazar algunos ribetes antes de abandonar el suelo pavimentado y proseguir por terrenos más irregulares sin despegar los ojos de la tierra que ya había absorbido toda la pintura roja y se contentaba ahora con el fluir de su sangre que calculaba le alcanzaría exactamente para llegar al horizonte donde por fin la línea se reuniría con el rojo del atardecer y entonces sí la continuidad quedaría restablecida y el viaje terminado o al menos eso murmuraba cuando ya se le cerraban los ojos y sólo alcanzaba a ver el rojo interior de sus párpados...

quieren ver los comentarios que ha recibido, vayan acá



jueves, agosto 16, 2007

De mi curso de redacción.

Pues nos dieron un listado de palabras con el que teníamos que hacer una historia. La neta estaban bien fumadas, pero logré hacer algo más o menos. Intenté no hacer algo muy común, la clásica historia de amor de locura y de muerte, pero bueno, ya ustedes dirán que les parece. Las palabras de la lista están en negritas (algunas tenían que ir en pares o como frase) .

El espejo acusador reveló una verdad insostenible, fatal. El momento de reiniciar el circo llegaba con la niebla vespertina, era hora de dar paso a un reino paralelo, lleno de misterio.

El siguiente paso en el estratagema es diseñar la máscara, darse la garra de tigre. Hay que borrar las huellas del tiempo, para ello usa maquillaje del número cero. Un poco de rímel para remediar la tragedia que son sus pestañas, azul y oro en los párpados, ruleta rusa para elegir el tono de los labios. Con el peine, se da el toque secreto para aplacar el torbellino del pelo.

Por último, se cuelga al cuello su talismán: una pluma de buitre. En su reflejo observa discordantes sus dos patillas y un paraguas desaparecido viene de pronto a su memoria cuando escucha el sonido de la lluvia en la calle.

El plan infernal está en marcha, es momento de salir a sus dominios convertido en un implacable rompecorazones.

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Por cierto, la revista Switch está haciendo una encuesta interesante, ¿Cuál es el mejor disco del rock mexicano? y curiosamente entre ellos está El fuego de la noche.... yo ya voté (por ese, of curse), y ustedes?

lunes, mayo 21, 2007

Pardo

En uno de los sueños yo flotaba en el aire a voluntad, luego una enorme masa informe me llenaba de polen de flores negras y caía, efecto totalmente contrario al de los polvos de Campanita, tal vez sea que no hubo recuerdos felices que evocar. En otro, dentro del metro un accidente, cientos de personas salen del vagón y caminan, adelante, luego de mucho tiempo de caminar entre ratas, cucarachas y puras piedras se vislumbra la víctima sobre las vías: una salchicha. En uno más, una fila interminable de habitaciones que esperan a que yo me acerque y mire que hay en su interior, y el temor, porque sé que lo que está dentro, los adolescentes desnudos leyendo un libro, en otra, la mujer con la plancha en la palma de la mano... ya no tendrían por qué estar aquí... despierto siempre cuando me falta el aire, tomo el inhalador que el doctor me ha recetado para mis alergias y abro la ventana, me baña un rayo de luna, empapada vuelvo a la cama a revolcarme entre las sábanas y las espinas de las innumerables locuras de mis sueños.

Cada día en la oficina, los ojos se me cierran, la energía me falta, no me concentro y divago... las letras pierden sentido y mi mente se dispersa mientras un color domina mi mente, verde, colinas interminables plagadas de verdes arbustos de hojas anchas.


Otra noche, una sin luna, él entró sigiloso por la ventana, se detuvo un momento en mis ojos abiertos que miraban de fijo a los suyos, pues ya sabían que pronto llegaría. Sus pasos suenan el piso frío, pero solo cuando sabe que aún no concilio el sueño, quiere que sepa exactamente dónde está. Pienso si acaso sus plantas no se pegarán en el piso con las manchas de café, pero me doy cuenta que es imposible porque el café no se toma con azúcar.

Tiene ya tres días a mi lado, no lo he escuchado emitir un solo sonido, es atento, me espera con ansia cada que regreso, me acepta unas cuantas caricias mientras le pongo un poco de comida en el plato, y él la come sin prisas. Luego cuando me pongo a trabajar, se sienta cerca pero no se duerme como acostumbran los de su especie, está siempre atento, vigilante. Supongo que duerme mientras yo no estoy, pues nunca lo he visto dormir y si intento acurrucarlo en mi regazo da un brinco y elegantemente escapa.

Estoy convencida sin embargo de que ronronea por las noches, solo eso explicaría qué por fin puedo dormir.Sentí el peso de su cuerpo sobre mi pecho, abrí los ojos sobresaltada pero su mirada estaba más allá de mi cabeza, cazaba algo que estaba un poco por encima de mi, y saltó, por sobre mi cabeza y aferrándose a algo que había en la pared, me cubrí el rostro y para cuando voltee él ya salía corriendo por la puerta del dormitorio siguiendo la persecución.

Me levanté de un salto y fui tras él, mis pies desnudos sentían de vez en cuando la humedad de las manchas, ahora sí un tanto viscosas, un poco resbaloso, como pude llegué hasta la cocina donde él ya hacía un alboroto persiguiendo su presa, en la oscuridad total poco era lo que distinguía y accioné el interruptor de la pared repetidamente pero no sucedía nada, tal vez solo sucedía que había olvidado pagar la luz... escuchaba solamente el ruido de las cosas al chocar y caer, él estaba haciendo un alboroto total, podía escuchar pasos y sus brincos... corrí hacia la despensa buscando una encendedor, una vela, lo que fuera que pudiera alumbrar me detuve con una mano del fregadero que está a un lado de la despensa y agachada seguía buscando una fuente de luz, cuando algo viscoso rozó mis dedos, retiré mi mano en seguida y pude oírlo como se lanzaba al fondo del fregadero y atrapaba algo con la boca, en medio de una furiosa pelea de zarpazos y una vez que logró asirlo, salió corriendo a toda velocidad hacia la ventana por la que muchos días antes había llegado. Corrí tras él pero no pude más que ver su silueta saltar y escuchar sus pasos apresurados perdiéndose en la noche.

Me quedé sentada ahí en el piso, mi cuerpo temblaba. No sabía si tendría fuerza para levantarme, en realidad... tendría caso que me levantara? Él guardián de mis sueños se había ido, saltó elegantemente por la ventana.

En la mesa de noche seguía mi vaso de leche... sola, sin nada.

sábado, mayo 19, 2007

Café



Basado en una nata de moho real

El lunes hizo mucho calor, no se me antojó tomar café, pero la mañana del martes estuvo un poco fría y se me antojó un cafecito. Tomé mi taza de gato azul y caminé hasta la cafetera, cuando levanté la tapa de mi taza ví una desagradable nata de moho nadando en los restos de café putrefacto que seguramente estaba ahí desde el viernes. Me dio asco, pero miré fascinada por unos segundos la formación mohosa del fondo de mi taza, hasta que me llegó a la nariz el olor del café pasado, un olor muy parecido al que el café tiene normalmente, solo un poco más mmm... no sé... algo desagradable. Pensé por un momento que esa nata era producto del café pero también un poco de los rastros de saliva, mi saliva, que quedan en la taza. Aguantándome las ganas de vomitar, fui hasta el fregadero, tiré los restos incluyendo la nata y dejé la tasa remojándose con un poco de jabón. Ya por la tarde, regresé a lavar la taza nuevamente, y como siempre, me enfadé al ver que algunos en la oficina dejan todo mojado cuando lavan sus tazas, había sobre la alfombra un rastro de agua. Decidida a increpar al descuidado seguí el rastro de agua y cuál fue mi sorpresa de que éste llegaba exactamente a mi oficina, pasaba pegadito al marco de la puerta, rodeaba el escritorio y el librero y llegaba hasta el perchero donde está mi bolsa y mi chaqueta. Llamé a la señora de la limpieza para que secara un poco la alfombra mientras yo salía a comer. Cuando regresé me dijo que había encontrado la alfombra seca, pero que había unas manchas oscuras como de café y que ya las había limpiado. Volví a colgar la bolsa y seguí trabajando normalmente.

Por la tarde fui a tomar café con unas amigas, estuvimos un buen rato, pedimos pastelitos y platicamos de todo un poco, cuando nos llevaron la cuenta, un olor a café un poco desagradable salió de mi bolsa, muy extraño, no se parecía en nada al delicioso aroma del café que acabábamos de tomar, el aroma se extendió en todo el lugar, y de pronto empezó el alboroto, las personas de las otras mesas llamaban a los meseros, su café de pronto sabía mal, hubo quienes al tomar un sorbo, lo escupieron sobre sus acompañantes… Nosotras pagamos y salimos de ahí antes que la cosa se pusiera más fea…

Me dirigí a casa y al sacar las llaves, el desagradable aroma regreso, mi bolsa de terciopelo negro de algún modo se había ensuciado con el resto de café en la oficina, pero no sé cómo.

Le di vuelta a todas las cosas sobre la cama, llaves, maquillaje, cartera, cepillo del cabello, celular, todo quedó ahí, el aroma persistía, arrojé la bolsa de terciopelo al cesto de ropa sucia. Limpié cada cosa y la metí en una bolsa de piel. Prendí la laptop y trabajé un rato, el aroma me quitó las ganas de tomarme un café. Antes de irme a dormir tomé un baño.

Hasta allá me siguió el aroma extraño a café que sentí desde la oficina, tal vez un poco intensificado por el vapor del baño. Ese día dormí mal, sueños extraños de los que despertaba con una sensación de opresión, no recordaba nada del sueño, nada. En la mañana, cuando fui a la cocina a prepararme un café me llevé otra desagradable sorpresa, el café que tenía en el refrigerador olía mal, no me quedó más remedio que tirarlo.

Toda la semana el departamento olió así, supongo que por la mancha en mi bolsa, pero no podía ir a la lavandería hasta el sábado. Toda la semana tuve sueños extraños, tipo película de los cuarentas de monstruo que persigue a chica, algunas veces más nítidos que otras, pura sensación desagradable. Cuando llegó el sábado, pude por fin lavar mi bolsa. Al regresar, en la escalera, me encontré a la señora que asea los departamentos. Me comentó que le había costado mucho trabajo limpiar las manchas de café en el piso, le pregunté que cuáles manchas y me dijo que había encontrado el departamento todo lleno de manchas de café, como si yo me hubiera paseado con un vaso roto por todo el lugar, me dijo también que ya no comprara de ese café, que olía muy mal y que además daban los vasos rotos.

De eso ya tiene tres meses, el desagradable olor a café no se ha ido, yo sigo durmiendo mal, la señora se hartó y ya no me limpia el departamento, hay manchas de café por todas partes.


lunes, noviembre 20, 2006

Ulises y el reloj (cuento prestado)

Este cuento lo escribió mi sobrino de 10 años, bueno es su tarea de mañana pero le gustó la idea de que se los mostrara acá. (En realidad le ayudé muy poco, solo con cuestiones de redacción)


Una vez Ulises compró un reloj, parecía que no servía y esa noche oyó muchos ruidos. Como él era muy curioso se levantó a ver que pasaba y se llevo un bat de béisbol que tenía al lado de su cama, prendió la luz y en eso vio que era el reloj, Ulises le preguntó al reloj:
- ¿Quién eres tú?
- Me llamo Tito y soy un invento de un científico que estaba trabajando en un nuevo invento para ganarse un trofeo de ciencias. Pero como tardé mucho en funcionar se desesperó y me vendió. Y cuando usted me compró yo ya estaba vivo, por eso me iba a salir de su casa.
- ¿Así que tienes vida? Le dice Ulises sorprendido.
- Si, tengo vida y si quieres me voy.
- No, no te vayas –dijo Ulises- porque eres muy útil.
- Bueno, no me voy.
Pasaron meses y Tito seguía viviendo con Ulises pero llego un día en que rompió su promesa porque quería saber que había pasado con el científico. Pero el científico ya había inventado otro reloj. Poco después en las noticias el científico anunciaba que había inventado un reloj parlanchín que funcionaba perfectamente y Ulises supo quién había inventado a Tito, fue a buscarlo para darle la noticia y se dio cuenta que había desaparecido.

Tito llegó a la casa del científico, encontró al otro reloj y lo convenció que se fueran de ahí.

El científico y Ulises buscaron a sus relojes por cielo mar y tierra pero nunca los encontraron.
Meses después aparecieron los dos relojes rotos y oxidados porque los había sorprendido la lluvia en uno de sus viajes.
El científico quedó muy triste porque nunca comprobó que su invento funcionaba y nunca logró construir otro que funcionara bien.
Ulises quedó muy triste porque nunca volvió a platicar con su amigo Tito.

Escrito por Jonathan Cruz Sequera.

miércoles, noviembre 15, 2006

Cronopio 2.0

basado en un hecho real

Siendo hora del desayuno un cronopio se sienta y espera a que le de un poco de hambre, luego se da cuenta que necesita cambiar unas monedas por algo de comer así que corre en busca de una de esas cajas luminosas con múltiples botones. Divertido, dormido y hambriento, el cronopio aprieta los botones y canta tranquilamente: la la miau, la la miau... y sale corriendo en busca del liquido rosa y dulce...
Pero cronopio como es, ha olvidado ese pedazo de plástico indispensable para la vida, que afortunadamente no se come, y da vueltas en redondo para recordar donde lo ha dejado. Cuando se da cuenta de su hazaña toma el directorio y antes de reportar la pérdida llama a todos los cronopios que conoce para contarles otras noticias y ésta y reír juntos. Finalmente luego de marcar muchas veces al servicio telefónico y explorar todas las opciones del menú, le contesta un fama que le recrimina de grueso modo y le indica un fácilmente olvidable número. Costumbres de los famas, dice el cronopio y se encoge de hombros.

Luego, el cronopio va a una institución llena de famas, pide un nuevo plástico, plasma una hermosa, estilizada y diferente firma en cada papel, y se regocija pensado que podrá seguir comprando el líquido rosa y dulce...

En la salida una esperanza lo asalta y le propone llenar muchos formatos de crédito, uno morado, uno azul y otro más azul; la esperanza sabiendo que él jamás conseguirá el crédito, pues no sabe de los hoteles en las Islas Canarias ni le gustan les escargots inventa para el cronopio una mansión, un auto nuevo y una familia y se siente realizada. El cronopio que seguía cantando la la miau, la la miau... ve feliz a la esperanza y sólo le sugiere que en las observaciones anote que le gustan las almohadillas de canela.

miércoles, agosto 23, 2006

Un blog para dominarlos a todos.

al fin salen a la luz mis alucines!

ésta es la colaboración que escribí para el aniversario de Fresadas de un punk alienado espero que la disfruten tanto como yo disfruté escribiendo.

Para Hamlet

Poco he hablado de mi gran amor por la naturaleza, de que me encantan los bosques, la abundante vegetación, la lluvia, el agua, el ambiente húmedo, lúgubre cuando oscurece, de la montaña.

Un día como tantos, salí a caminar por aquellas zonas de mi ciudad donde todavía se respira un poco de aire puro. Y después de un buen rato de caminar, bajé mi mochila y sentada a la sombra de un árbol me puse a escribir en el celular sobre las agradables sensaciones de ese momento y poco a poco me quedé dormida.

Me desperté, porque una pinche ardilla me quitó de las manos mi celular, así que mentando madres me fui detrás del animalillo que se fue internando más y más en el bosque... después de un rato, noté que la vegetación cambiaba un poco y se hacía más vieja y espesa, árboles enormes de troncos rugosos y la neta pues sí me dio frío.

Para acabarla perdí de vista a la pinche ardilla y maldije todavía más. Ya resignada, intenté regresar por mi mochila donde, por lo menos, estaba mi ropa térmica y mi lámpara... pero atrás de mí no había ningún camino... en mi desesperación por no saber cómo regresar, pensé que lo mejor era sentarme a fumar un cigarro y analizar detenidamente las cosas, pero me acorde que yo no fumo.

En medio de estas cavilaciones estaba cuando una pequeña silueta se acercó a mí en absoluto silencio, tanto que cuando me dirigió el saludo, brinque como el gato endemoniado que soy a la rama más cercana. Desde ahí arriba me di cuenta quién era y la neta no lo podía creer, se me dibujó una sonrisota en la boca, que casi me hago transparente.

Tenía ante mis ojos a Frodo, bueno no Frodo, en realidad era Elijah Wood.
Y ya cuando me iba a poner a brincar de gusto, me di cuenta de que estaba muy alto y no me podía bajar. Así que le pedí al buen Frodo, bueno Elijah que llamara a los bomberos o a quien fuera porque no me podía bajar. Él, muy tranquilo, me dijo que lo más que podía hacer era llamar al nene Légolas para que me bajara. Esa sola idea hizo que me desmayara y obviamente di el gatazo.

Cuando volví en mí, Elijah bien chido ya había encendido una hoguera y para mí que ya hasta se había fumado un buen churro porque me pareció percibir ese particular aroma y él se veía más rarito que de costumbre.
Me senté a su lado y me quedé observándolo...
- Y que haces tú por aquí, le pregunto.
- Estoy buscando ho...bi...
- Hobbits... me adelanto...
- Mmm... Por qué la gente siempre encasilla a los actores en sus personajes?
- Mira carnalito, no es mi culpa, mejor pregúntale a la directora de
Hooligans por qué en tus escenas en esa película te seguían poniendo el efecto de hobbit...
- Eh? Me mira entonces entornando sus hermosos ojos y pensando que de seguro estoy bien pacheca o que el golpe me afectó.
- Bueno olvídalo, mira yo te puedo ayudar...
- De verdad, me dice desconfiado...
- Yo conozco a un hobbit, bueno eso de que lo conozco es una onda virtual, tú sabes, por la red, en la Tierra media tienen Internet?
- Conozco la Internet, y recuerda que yo no vivo en la Tierra media- me dice completamente convencido de que estoy bien viajada, cuando el que se echó el churro fue él-. Y quien es él...
- Ya te dije que es un hobbit conocido como Hamlet, y es un valedor bien chido, sabe un chingo de música, pero no de cualquier música, sino de la mejor, es un master del rock, tiene chorro millones de discos, y no sólo sabe de música, también de la historia de la música, acostumbra escribir biografías de iconos del rock en su blog, que dicho sea de paso, ha influenciado a mucha gente, porque muchos le hemos copiado, sus secciones o su costumbre de hacer resúmenes o sus links de Pandora, jajaja, aunque es muy modesto y siempre dice que es patético y no me cree que yo también... bueno pero, por eso lo conocí, por su blog, porque tenemos muchos gustos en común, como los sinónimos, que nos late Naranja Mecánica y las ondas estilo Pulp Fiction, aunque lo principal es la música, fíjate que hay una banda super chida que se llama La Barranca, y que en lo personal me viaja superchido y a él también le gusta, creo que por eso llegó a mi blog, o yo llegué al de él, neta que ni me acuerdo, pero te decía, también ha escrito sobre unos sueños guajiros que tuvo con los barrancos y sobre la vez que los vio en Monterrey, y a veces también va a mi blog a ver las reseñas que yo hago de sus conciertos , aunque ciertamente hemos tenido algunas discrepancias, porque él piensa que no debería ver tanto a LB o me podría volver acrítica con su música, pero no creo, y también hubo llaveo y contrallaveo una vez que discutimos sobre el fútbol, porque a mí me encanta el fútbol, pero creo que a él no mucho, y a ti te gusta el fútbol... ayyy, que babosa, pues si por eso saliste en Hooligans... bueno oye, me estás escuchando...

Creo que el pinche Elijah dejó de escucharme desde que empecé a hablar de la Barranca, pero bueno, una vez recuperada su atención le pregunto:

- Qué te parece?
- Pues sí quiero conocerlo –me dice.
- Entonces te paso su página y su mail.
- No, no me entendiste, quiero conocerlo en persona.
- Órale, pero tendrás que hacer un viaje muy largo, él vive en Tamaulipas.
- Eso queda muy lejos?
- Depende, tienes varo para el avión?
- No, por si no te has dado cuenta esta onda es de autoconocimiento y ando mochileando...
- Ja, tienes razón, tú cargas esa mochilota?... hablando de eso, tengo que ir por mi mochila....
- No wait, wait… dime como llego.
- No manches, te espera un viaje bien cabrón, de aquí tendrías que irte a Taxqueña, no espera, a Universidad, y en el metro hay un chingo de gente valemadres que te podría aplastar, sin contar con los pinches vendedores de CD’s con su maldito escándalo, y luego el transborde de la Raza, para la terminal de Autobuses del Norte, y de ahí en camión a Tamaulipas, porque no tengo ni la menor idea de cómo puedas llegar hasta ahí si no es en camión. Y llegando allá, están los narcos, los migrantes, los cantantes de música norteña, uta, quien sabe cómo te vaya. Aunque en realidad no sé exactamente en dónde vive, eso sí tendrías que investigarlo tú.
- Pero dices que el chavo es chido.
- Me canso.
- Pues entonces creo que haré ese viaje...

De pronto detrás de él escucho un rugido de puma y me doy cuenta que eso no puede ser otra cosa que... mi celular!
Así que empiezo a correr en dirección de ese sonido y corro y corro, alcanzo a distinguir de pronto una pequeña luz que no debe ser otra cosa más que la pantallita plateada, pero esa luz se aleja así que me lanzo temerariamente y sujeto con fuerza el celular... y después de eso todo se vuelve negro.

Despierto con las primeras luces del día, con una terrible jaqueca, tengo el celular en las manos aún, de pronto recuerdo a Elijah y miro a un lado, donde sólo veo mi mochila...
- Maldición, necesito una aspirina... digo....

Al voltear hacia el otro lado, un pinche negro todo de negro, con unas gafitas chistosas me ofrece una pastilla roja en una mano y una azul en la otra....

Escojo una de ellas y me la echo a la boca.

- Bienvenida a la Matrix, me dice...

- eh????????
Nota: estoy en el hoyo, soy mi jefa!!!!!!! (es que le hice unos pequeños cambios en la redacción)

viernes, agosto 18, 2006

En mis venas.

A Prometeo, gracias por la pregunta indicada.
Me refugio en la oscuridad de la calle, pegándome a las frías paredes, sin duda van venir a buscarme. Tengo que resolver el otro problema, sólo traigo puesta la bata del hospital. Sin dinero y sin ropa, jodida situación. Por lo menos logro quitarme la sangre salpicada en el rostro con el agua que brota de una grieta en la pared.

El hombre letrado, está un tanto lejos, pero una vez ahí, Crystal o Aurora podrán prestarme algo que ponerme.

En estos momentos sólo puedo acceder a mi memoria, recordar. Traer a mí el feeling de lo que está guardado en cada una de mis células. Tengo que concentrarme, encontrarlo..... respiro..... ahí está... sí... sí... eso está bien, el sentimiento perfecto...Con eso, tan solo con eso, llega la calma y la lucidez.

El hombre letrado, no es más que el bar de mala muerte con mejor vista de la ciudad: marea inquieta de luces centelleando en la oscuridad. Es un edificio viejo en lo alto de una barranca.

Toco la puerta trasera, Crystal abre y me mira extrañada. Minutos después, vestida de negro, entro en el bar. Aurora hace sonar la rockola, joya del bar, con una vieja composición que me fascina, Dios nunca muere. Siempre me dice que es muy extraño que a mí me guste un vals. Pero no tiene nada de extraño. Es simplemente hermoso. Apolonia, la dueña, me presiente y voltea. Por como me mira puedo asegurar que adivina lo que ha sucedido. Adivina o ve las dos botellas faltantes en su vitrina. Me encojo de hombros y ella se ríe; con la cabeza, me señala el pequeño escenario donde mi guitarra espera. Me siento de espaldas a la barra, mirando la ciudad por la ventana. Me sirve un tequila. Volvió a suceder, la escucho decir en mi mente. Ese mezcal tuyo me deja en coma, le digo. Mueve la cabeza y camina hacia la mesa de dos ebrios que gritan.
Apolonia está casi sorda. Pero escucha lo que hay en mi cabeza.

No puedo olvidar la expresión en el rostro de esa mujer, la enfermera; en sus años de estudio alguien le pudo haber explicado que cosas como esas suceden. En realidad no sé con qué frecuencia, pero dudo que me pase sólo a mí. Tal vez supo de algún caso, algo mítico, pero nunca lo creyó posible hasta que estuvo ahí conmigo.

La ciencia sin duda se daría por satisfecha con cualquier explicación medianamente cercana a la verdad. Para ser sincera, me cago de risa al pensar lo que los científicos tendrían que decirme.

Sí señorita, es usted un fenómeno paranormal, un caso nunca antes visto, pero ahora nosotros tenemos la oportunidad de arrojar luz sobre este misterio. Escucharía yo por la bocina, mientras como una cereza, sentada tranquilamente con la pierna cruzada en el centro del enorme contenedor transparente a prueba de ruido, en el que pasaría los siguientes años de mi vida.

Supongo que los otros como yo, han logrado controlarlo de alguna manera, en la historia de las culturas, la medicina siempre ha sido una ciencia desarrollada, la gente sangra todo el tiempo, es una práctica común en la medicina. Además, el hecho sin duda forma parte de rituales y celebraciones, los aztecas lo hacían para purgar sus pecados. Por lógica, alguién, en tantos siglos tuvo que haberse percatado de que algo así le sucedía, tal vez no con el mismo ritmo, pero a final de cuentas estamos hablando de una manifestación universal y eterna.

Me subo al escenario y afino la guitarra, ninguno de los ebrios me escucha, no les importan los clásicos, los toco sólo para mí.

Volvió a suceder. La historia se repite raras veces, cuando un pasón o el alcohol me llevan a la inconsciencia: Como antes lo hicieron otros que no están lúcidos como para contarlo, Ella, una linda rubia unos años mayor que yo, me despertó al poner en mi brazo esa liga, para ver mejor mis venas que de por si son bastante visibles, la conciencia volvía poco a poco mientras la veía preparar el contenedor, sacar la aguja de su envoltura y colocarla en su lugar, hablaba conmigo y sonreía, no tengas miedo decía. Yo reía para mis adentros. Tú tampoco. Clavó la aguja y su rostro era aún apacible, no sospechó de dónde venía lo que empezaba a escucharse, el poder de esa música, aumentando los decibeles, hasta que en su mano sintió el vidrio vibrando acompasadamente, aterrada me miró a los ojos y le regalé una sonrisa cínica: Sí pequeña, soy yo, es mi sangre, le dije, justo antes de la sangre que brotaba in crescendo, algo así como un poderoso riff de guitarra, hiciera estallar en mil pedazos el tubo de ensayo salpicándonos de vidrio y sangre... salió corriendo... me arranqué la aguja y huí detrás de ella.

La idea de controlarlo ha pasado por mi mente, pero sería inútil, es incontrolable. Indomable. Tal vez si deseara que no fuera así, pero no. Es mi esencia, lo que me mantiene viva...

Por eso, creeme si te digo que lo mío es el rock... porque está en mis venas.


Nota: La idea eje de este cuento surgió hace más de diez años en un pequeño cubículo de una clínica, mientras tomaban una muestra de mi sangre, cosa que no me fascina. Para tranquilizarme recordé una rola que a esa tierna edad y creo que aún ahora, tenía un efecto psilocibiano en mí, mientras en mi mente se reproducía la melodía, la sangre brotaba y llenaba el tubo de ensayo, a un mismo ritmo. Fueron unos segundos, pero en ese momento, el tiempo adquirió otra consistencia. Siempre quise escribirlo, hubo algunos intentos, pero fue hasta ahora que encontré la atmósfera y el sentimiento preciso gracias a la pregunta indicada.

Como dato cultural debo decirles que el momento de sincronización surgió con la última parte del solo de guitarra de Afuera, sí señores, de Caifanes.

miércoles, junio 14, 2006

Visceral.

A Luis Enrique Nuñez Salinas.

Ahí estoy otra vez sentada sobre la cama, mirando por la ventana a la noche, la noche que baila afuera de la ventana, la noche que entra por la ventana... la oscuridad, los minutos están pasando tan lento, el tiempo... la relatividad del tiempo mientras recuerdas, perseguidores, grandes bloques de memoria, tener ahora algunas palabras y gestos, pero ya no una totalidad de tu cara...

Detrás de mí me contempla el espejo, está tan callado. Volteo, me regresa una silueta deforme, con el cabello que me cae sobre la cara, el cabello que me ha crecido ya tanto. Los brazos fríos, los pies fríos, toco los moretones de mi brazo, los del pecho, presiono para sentir el dolor, recordar que estoy viva sin la mano cortada. La piel erizada, yo en el borde de la cama, yo en el borde de la ventana. Oliveira que se lanza. Oliveira en mi memoria, Oliveira que totalmente cuerdo se lanza, y no cae ni siquiera cerquita del cielo.

Debajo de mi ventana no hay rayuela, esta el concreto y más allá unos pequeños alcatraces. Si me lanzara yo totalmente cuerda caería en los alcatraces, pero la ventana tiene reja y no podría lanzarme. Tampoco estoy totalmente cuerda.

También estoy yo y las ratas, las asquerosas ratas y los árabes muertos. El existencialismo y yo como uno solo. El existencialismo que hermosamente dibuja abismos donde nadie puede lanzarse. Y por supuesto también estoy yo y la ciudad repleta de ciegos moribundos. Yo estaré así de ciega, yo totalmente ciega, cierro los ojos y todo sigue negro, abro los ojos y entonces regresas tú. Y así sin querer lo encuentro.

El dolor se ha focalizado en un solo punto dentro del pecho. Late, lo oigo latir más fuerte que mi propio y agusanado corazón. Pero mi corazón sigue en la palma de la mano del asesino. Por que ese es un asesino, mi amor. Hay que darse cuenta. Es un asesino. Eres tú. Tú creaste la canción y yo cree la imagen. Y en esa extraña amalgama entre la imagen y la canción no hay lógica, no hay conexión es como cuando dos cosas se queman juntas y ya, pero aún así son el presagio. Comprendo. No fue un crimen. Es simplemente inmolación.

Si no está aquí mi corazón lo que late es el puto dolor. Lógica nada kantiana, pero lógica al fin. Hay que sacarlo. Tendré que atravesarme el seno, encontrar un lugar que no tope con el hueso, aquí está, ahora con qué, maldita sea, con qué. Si todos los locos contáramos con un bisturí bajo la cama no habría tanta locura. Pero una navaja sirve, claro.

Duele, la sensación de este otro dolor es más viva y más soportable, sobre todo eso, más soportable, pero no he llegado hasta el fondo. La sangre corre manchando mis manos, el vientre, escurre, lenta y roja. Hay que llegar más adentro y sacarlo. Pero con qué maldita sea con qué.

Un gancho, un gancho de tejido es lo suficientemente largo, entonces sí, pero hay que salir del cuarto.

Voy dejando mis huellas de sangre en el piso, mis pequeños y hermosos pies descalzos. Y ya, ahí en los cajones están. Los ganchos que yo quiera. Tomo de una vez el algodón y algo de alcohol. El orificio es pequeño, no necesitaré sutura ni nada de eso, con una bandita quedará como nuevo. En absoluto quiero morirme, solo lo quiero sacar.

De regreso al borde de la cama, de rodillas frente al borde de la cama, ya abandoné la ventana. Más tranquila. Nadie se ha despertado. Mis sangrantes huellas de gato, pueden ser de cualquier otro gato de la casa. Todo se ve más oscuro que antes. Ahora hay que empujar fuerte. No! tan fuerte, no. Eso sí estuvo feo, me tiemblan las manos, la sangre sigue manando. Un dolor casi se confunde con el otro pero removiendo un poco en el orificio empiezo a sentir que lo toco, que puedo jalar y sacarlo. Maldita sea el gancho va a doler más al salir que al entrar, pero no hay tu tía.

Tiro, tiro de el y me desgarro, ahora si empiezo a llorar, me lo estoy sacando, lo estoy perdiendo, qué estupidez, se siente vacío el vacío. Esa cosa informe viene en la punta del gancho, sale con él como un hilo negro muy fino, como una columna de humo. Pongo en las sábanas el gancho que todavía chorrea, y sigo jalando porque el hilo de humo no termina, se queda ahí entre mis manos informe, jalo, hasta que veo salir la otra punta, en mis manos llenas de sangre el humo se arremolina y poco a poco va tomando forma. Abro desmesuradamente los ojos sin poder creerlo.

Es el gato negro, mi amor, es el gato que se retuerce, como si no tuviera oxígeno, como si estuviera sobre las brazas ardientes de la misericordia del señor. Se contrae, me mira con sus ojos inmensamente rojos... es el dolor, esa es la cara del dolor, me mira maliciosamente, lo miro con miedo a los ojos y casi lo escucho susurrando: n-o h-a-y l-u-g-a-r, n-o h-a-y e-s-p-a-c-i-o d-o-n-d-e t-ú n-o s-e-a-s y-o.

Y así, después de maldecirme se convierte otra vez en humo que lentamente asciende y entra por mi nariz, lo aspiro profunda y voluntariamente... otra vez adentro, pero las fuerzas me abandonan, no creo que tenga fuerzas ahora, para volver a sacarlo.

* por petición popular ya no voy a poner este color al texto. (en mi pantalla se ver re chicles!)

martes, abril 18, 2006

cuentitos de gatitos

Hace frío. Sólo se escuchan las pisadas de tus botas en la calle. Otra vez madrugada, cuates, chelas, música chida. Sacudes la cabeza de un lado a otro, sonríes tú y tu cabeza sigue negando, “bailar reggae” piensas. Al llegar, acurrucado en el hueco de la puerta un gato negro duerme. Estado medianamente etílico el tuyo, el gato, quién sabe. En un tipo de tu tamaño se necesita mucho más alcohol para considerarte ebrio. La puerta no se abre. Maldices. Salto mortal y de pronto el sillón del cuarto de ensayo acoge tu sueño. Sientes una presencia a tu lado, algo que se mueve. La puerta está cerrada, qué puede ser.

Te incorporas y ves al gato cómodamente instalado junto a ti. Seguro se te coló entre los pies antes de cerrar.
Pinche gato pulgoso –le dices. Pero es tanto el cansancio que prefieres dejar todo por la paz para poder dormirte cuanto antes. No fue necesario mucho tiempo para que totalmente relajado, te quedes dormido. Sueñas. Me imaginas o me sueñas, quién sabe, acostada de lado en esa cama tan incómoda que no te gusta, en esa cama en la que tantas veces me revuelvo inquieta pensando en ti, pronunciando tu nombre con una voz apenas audible, como conjurándote en secreto. Me imaginas o me sueñas, quién sabe, medio dormida porque ya es muy tarde y medio cubierta por las sábanas porque hace frío. A penas distingues, con la escasa luz de tus sueños y de la habitación, mi cabello sobre la almohada y la erizada piel de mi espalda. Sigues con la vista la concavidad que la atraviesa y tu mirada se topa con las sabanas hasta que más abajo descubres mis piernas entrecruzadas, las recorres y al final te quedas contemplando mis pies pequeños y curiosos. Recuerdas entonces mi presunción de tener los pies más bonitos que existen en todo el mundo y te preguntas porqué habré elegido tener los pies más bonitos del mundo y no la boca o los ojos. Y sueñas o imaginas, quién sabe, que mi cuerpo está tibio y perfumado y acercas tu boca a mi cuello para que sienta tu respiración y sepa que ya estás ahí, acostado junto a mí. Entonces sueñas o te imaginas, quién sabe, que medio dormida, me doy vuelta, y sientes mis manos que te buscan en la oscuridad como si tuvieran ojos que pueden verte. Te cala el frío en la espalda mientras voy desnudándote, lenta y ceremoniosamente. Tu respiración pausada me arrulla. Empiezo a ronronear. Tu cuerpo, tu calor, tu aroma me envuelven mientras mi brazo derecho rodea tu cintura, mis piernas se enredan en las tuyas y con la palma de la mano izquierda acaricio despacio tu barba y tu cabello apenas crecidos. Es tan deliciosa esa sensación. Sabes que no puedo resistirme. Así que empiezo a jugar, a arañar suavemente tu espalda, a tocar por aquí y por allá. Esperando a que me muerdas el cuello, el hombro. Me sientes, sabes que estoy ahí y que quiero jugar contigo todos los juegos. Me abrazas, así con los ojos cerrados, entre tus brazos mi cuerpo se estremece, junto al tuyo mi cuerpo se siente tremendamente pequeño. Te digo algo suavemente al oído y abres los ojos, nos miramos, por uno, dos o millones de segundos y te sonrío. Me besas suave y lentamente, con todo el tiempo del mundo. Nos acompañan las sábanas, la lucha entre la luz tenue y la oscuridad y el silencio de la noche.


Por la mañana, con una sed tremenda despiertas. Enredado entre las cobijas, la ropa regada por el piso. Todavía no recuerdas nada de lo que soñaste. Ni siquiera en que momento te desnudaste. Pero recuerdas el salto mortal y el frío de la noche. Sentado en el sillón con las manos en la cabeza acaricias tu cabello. Me recuerdas entonces. Escuchas una leve respiración y volteas. Junto a ti hecho ovillo, el gato negro duerme. Incrédulo ante tal desfachatez lo miras sin decidirte a darle un manotazo y tirarlo al suelo. Siente tu mirada y abre muy grandes sus ojos grises, mientras se miran te parece ver que el gato te sonríe justo antes de brincar del sillón, estirarse elegantemente y largarse por la ventana.

Sacudes la cabeza de un lado a otro. Ah, pinche gata –dices... sonríes tú y tu cabeza sigue negando.

domingo, enero 15, 2006

la vida es una tómbola

Anécdota de un sueño guajiro (donde uno
saca sus frustraciones)
modificada con fines educativos.



Despierto, intento abrir mis ojitos hinchados de tanto dormir, me revuelvo en mis 6 cobijas. No me quiero levantar. Una manota me da golpecitos en el hombro. Con los ojos entrecerrados miro a mi alrededor. Estoy en un set de televisión, estoy en... En Familia con Chabuelo!

Chabuelo me dice que estoy concursando por un regalo sorpresa que está dentro de una enorme caja y me señala hacia el otro extremo, Made in Taiwán dice la caja. Uta! Qué no tenían una que dijera marca ACME!

- Lévantate, me dice...
- No manches Chabuelo, que tú salgas en tele en pijama es una cosa, pero yo no.
- Pero está chido tu pantaloncito...
- Tú sabes lo que le puede hacer a mi imagen dark el que salga con un pantaloncito de flores y corazones azules y moraditos???

Entonces Chabuelo estira la mano y de quien sabe dónde sale una edecán sonriente que le trae una gabardina negra tipo Matrix y me la da.

- No manches Chabuelo, ya tiene como veinte años que no veo tu programa, y, qué no se supone que necesito pases? yo no pedí pases... Ni me acerco a telehuila, aquí hay corucos...
- No te hagas, mamacita, tú te apuntaste a este juego, sabías que no te debías apuntar pero te apuntaste, sabías que te ibas a arrepentir, pero te apuntaste, ora te amuelas, je, je... éntrele al jueguito, órale... –me dice mientras me va dando de empujoncitos hasta la otra orilla del set.
- Neta, Chabuelo, tú me caes bien, hasta vi tus películas con Pepito, ya déjame regresar a mi camita y chance cuando despierte ya están las luchas en el 9, va?
- No le saques, deja de estar de chilletas, siéntate en este banquito que el concurso ya va a empezar.

Las luces del set se encienden y hay otras tres concursantes. Pero las mismas luces no me dejan ver sus rostros, imagino que tampoco me ven. Chabuelo se pone otra gabardina negra y se para en el centro frente a un atril y dice:

- Juguemos al RIVAL MÁS DÉBIL!!!

Me quedo atónita, sin poder creerlo, qué pinche sueño guajiro es este, pinche Chabuelo ya está senil! Pero él, muy emocionado empieza a hacer su ronda de preguntas.

Escucho las voces de las otras participantes y sigo atónita. Ya sé quienes son, y cuando yo hable ellas van a saber quien soy...

- Quién ha sido considerado como el mejor jugador de fútbol en México?- Me pregunta Chabuelo con los ojos vidriosos...

No puedo pensar... si hablo van a saber quien soy... C-h-a-l-e, mal presagio. Además tampoco quiero ganar, aunque mi ilusión siempre fue ganar en el Rival más Débil, siempre me sé las respuestas; pero no, está no es la realidad, esta vez no, no quiero ganar, no quiero su pinche premio [¿ o sí?...] no, no lo quiero, tengo que decir una pendejada:

- Hugo Sánchez... respondo con un hilito de voz.

Mi corazón late muy, muy fuerte, si estuviera con el bomboncito infínitum ya hubiera valido madres. Pero Chabuelo sigue preguntando muy emocionado, me tranquilizo y pongo mucha atención en lo que están diciendo, son tan solo una sarta de tonterías, preguntas y respuestas estúpidas, inconexas... pero otra vez es mi turno...

- Quién es el japonés o japonesa más odiado? Me dice aquél, subiendo y bajando las cejas...

Chin...! Otra mentira, otra pendejada, rápido!...

- Yoko Ono... – contesto, casí feliz, qué me está pasando?


- Cooorrecto - dice Chabuelo- se acabó el tiempo, es hora de votar por el Rival más Débil!

La voz en off dice las estadísticas, piradas, porque según esto yo soy el rival más fuerte, por supuesto que están orates, todo este sueño es una locura, aunque, debo confesar que hubo un momento que lo pensé... fuí tan estúpida que llegué a pensarlo! Pero lo que tengo que hacer es terminar con esta farsa, pero ya! No necesito más de esto... Sin embargo Chabuelo ya pronunció el nombre, quién pensaría que todos estos nombres irían a pronunciarse en un mismo lugar, cuando mencionarlos, al menos uno, podía ser fatal... nada de esto tiene sentido, tengo que idear un plan para salir de aquí, no quiero seguir pensando en esto...

Chabuelo sigue feliz y, cómo no podía faltar, hace el comentario irónico:

- Si por cada mentira que se creen les dieran un peso, quién de ustedes sería mas rica que Carlos Slim? Eh, je, je....

Se escuchan risas, se ríen, ellas se ríen! de pronto lloran, luego vuelven a reír. No comprendo, ellas lo saben, tienen que saberlo, están soñando la misma pesadilla, saben que también tienen que huir...

Más preguntas y más respuestas estúpidas, como este es mi sueño, parece que voy a ganar, pero no, debo tener valor, enfrentarlo todo, si ya lo logré en la realidad tengo que lograrlo en mi sueño. Se va una más...

- Muy bien equipo, quedan sólo ustedes dos. Una de ustedes se ira a casa con el regalo sorpresa y la otra simplemente se ira -dice extasiado el Chabuelo.

Tiene que ser ahora, si no me safo ahora, nunca podré hacerlo... Carajo, yo puedo controlar este sueño!

- Vas o no vas con boletazo? - Me pregunta Chabuelo... Y se queda extrañado, Qué no eso es de otro programa? -- dice el pobrecito con un tic en la sien volteando a ver al máster.
- No voy, yo ya me quiero salir de este pinche sueñito pacheco!
- No te puedes salir....
- Sí puedo
- No puedes!!!!!!!
- Ya te pasó como a la bruja de Narnia mi chavo, por qué no lees las letritas chiquitas de hasta abajo... si quiero, me puedo salir. Aquí esta el contrato.

Afortunadamente hace mucho tiempo que aprendí a controlar algunas cosas de mis sueños, así que le muestro un onírico contrato truqueado, (algo aprendí en el jueguito) lo lee con cara de asombro al principio y de angustia después y me mira incrédulo:
- Vas a dejar que ella gane?
- No, m’hijo, yo gano. Me salgo, me libero y gano. Ella se queda, se chinga y carga con el premio de consolación que está en la caja. YO ME VOY!
- Espérate, todavía no te digo que eres el rival más débil
- Ya ni chin.... además a mí me sale mejor... ADIOS!


Casí me rompo un pie al bajarme del banco y no tengo idea de cómo salir, Chabuelo empieza a llorar y hacer berrinche, la otra concursante da brinquitos de felicidad, corre y abraza la caja. Veo mi cama al otro lado y empiezo a correr y correr, interminablemente, ojalá que cuando Chabuelo deje de llorar le ofrezca a la niña entrar a la catafixia... un triciclo apache la haría más feliz, me cae....

lunes, noviembre 28, 2005

Fueron tus ojos...

A José Manuel Aguilera
Apareciste ahí, frente a mí, entre la gente. Aparecieron ellas dentro de mí y se instalaron indefinidamente. Tiene tanto tiempo que eso sucedió, pero no fue la única vez, sucedía imprevisiblemente. Cada mirada tuya las multiplicaba, al igual que algunas palabras y caricias. Menos mal que eran pequeñas y que también dormían.

Nunca pensé que serían un problema. No pasaban de ser una invención popular, una forma poética de explicar lo inexplicable. En realidad me sentía feliz de que existieran, eran una clara muestra de lo que siento por ti. Además, cómo se puede pensar que las palabras con las que se designa un fenómeno puede llevarlo a materializarse. Las palabras, te das cuenta? Siempre las palabras. Sin embargo, aquella parte pseudo-analítica de mi mente nunca dudó que fueran más que una reacción anímica.

A veces, cuando las despertabas podía escucharlas, yo creo que hasta tú podías, cuando te quedabas dormido sobre mi pecho o cuando recargabas tu cabeza en mis piernas. Al principio era apenas un susurro, pero después se hicieron muchas y también su ruido aumentó. Llegó a ser tan fuerte que algunas veces volteabas a verme, yo estaba segura que lo habías escuchado, cómo no, si podías escuchar el celular cuando vibraba, era un ruido muy parecido, pero siempre lo negabas.

De ninguna manera esto es tu culpa, el simple hecho de que provocaras su existencia no te hace responsable. Yo tampoco podía controlarlas, tan solo sentirlas, escucharlas. Todavía creo que son inofensivas, pero ya no podían vivir ahí adentro, no había suficiente espacio, no les quedo más que buscar una forma de salir.

Empezaron a avanzar buscando una salida, sólo lo hacían por la noche, cuando yo lograba dormir. No era un proceso doloroso, simplemente a la mañana siguiente me sentía vacía, cada día más vacía. Eso no tiene nada que ver con lo que uno y otro siente, yo sigo sintiendo lo mismo que el primer día y sigo percibiendo de igual forma lo que tu sientes en cada detalle, en cada canción que escribes.

Para la psicóloga, el hecho de que yo pudiera realizar todas mis funciones fisiológicas normalmente era prueba suficiente de que estaba alucinando. Por supuesto ella no usaba esas palabras, es demasiado “polítik” para decir las cosas como son. Su frasecita boba de “Lo comprendes, todo está bien” despertaba mis instintos asesinos. Pero ellas no eran culpables de eso. Tampoco eran culpables de que la pobre tipa no pudiera explicarlas, embotada como estaba por el mundo lleno de p(utr)erfección que la rodeaba. A veces me daban ganas de invitarla a una de esas noches locas de viernesabadohastamorir, embriagarla hasta que me confesara que te había imaginado desnudo aquella tarde que pasaste por mí, cuando sus diminutos y perfectamente maquillados ojos se comieron el verde de los tuyos y se resbalaron por tu cabello suelto hasta llegar, por supuesto, a los 3 botones de la camisa que nunca te abrochas. Le diría lo buen amante que eres, y seguramente después la perdonaría por no entender nada de nada, y hasta podríamos ser amigas a pesar de todo. Estoy segura que un poco de alcohol y de poesía le permitirían ver claramente lo que me pasa.

Pero la psicóloga no es la única, también están las estúpidas enfermeras del hospital, que alegaban si yo era bulímica, alcohólica o si ingerí alguna sustancia corrosiva mientras estaba drogada. Pero qué quieres, sólo por traer puesto el overol roto y deslavado al estilo grunge de los noventa, y usar el pelo pintado de dos colores ya piensan que soy no sé que tanta cosa. Si hubiera traído puesto uno de esos lindos trajes que uso cuando vamos a visitar a tu abuela o cuando voy a hacer algún trámite al banco, te apuesto que pensarían que había contraído una extraña enfermedad mientras ayudaba a los niños huérfanos del Congo.

Pero no, no acababa de bajar de un avión proveniente del Congo, estaba terminando de estampar ese grabado del corazón que dibujé anoche, y tenía las manos llenas de pintura cuando el vacío alcanzo mis labios, estaba pensando en cuando te mostré el dibujo y volviste a hacerlo: alzaste la ceja derecha mientras me decías que se parecía al del santo que mi abuela tenía en la sala. Pero yo sabía perfectamente que te había gustado, era el gesto exacto que haces cuando algo te gusta o te sorprende, alzaste la ceja derecha como la primer vez que nos vimos frente a frente, como la vez en que te pedí que saliéramos juntos, como la primera vez que me viste desnuda... y todas esas sensaciones se agolparon en mi interior creando una oleada tremenda, una multiplicación masiva, y fue entonces que se dio el desborde incontenible que salía por mi boca: miles y miles de ellas salían de mi interior, mostrando por fin su belleza, dejando que las tocara la luz, invadiendo todo el estudio con sus colores, con su aleteo incesante, me envolvieron, me cegaron y no supe más de mí.

No fue doloroso, sin embargo algunas de ellas con sus alas de bordes microscópicos me hicieron leves heridas en la garganta, en la lengua y en los labios... brotó algo de sangre, nada considerable... no me ha dolido nada al besar tus labios mientras duermes.
Pero he tenido que ir al estudio, tengo que encontrar alguna pista, algo que me ayude a demostrar que no fue una alucinación, la gran mayoría debió escapar por la ventana abierta, alguien debió haberlas visto, cómo no, si salieron como una nube de colores a las diez de la mañana, pero no, ni en el piso o en el marco de la ventana hay nada, un ala rota, un poco de polvo luminiscente, nada.... sólo las heridas microscópicas en mi boca... no hay más.
Apago la luz y antes de salir echo un último vistazo... y entonces sobre la mesa, en el papel estampado con el corazón un leve resplandor apenas se distingue, me acerco y con la luz de la luna que entra por la ventana, la distingo: pequeña, inmaculada, profundamente roja, pobrecilla, se ha quedado pegada en la pintura roja como toda ella; suavemente la despego y sorpresivamente mueve sus alitas, emitiendo el sonido ya conocido, casi inaudible, solo una vibración. Le pregunto a donde se fueron sus hermanas, mis hijas todas, y como única respuesta la veo elevarse de mi mano y perderse en la oscuridad de la ventana.

Entonces, es entonces cuando me siento verdaderamente vacía, no sólo se comieron todo lo que había en mi interior, ahora también se han ido. El único consuelo que me queda, es haber comprobado que todo fue cierto, que no estoy loca, ni estaba soñando, y que las metáforas sí se comen por dentro a la gente.