jueves, julio 20, 2006

Mi increíble y jodida habilidad para meterme en problemas y mi necedad desalmada.

Hace mucho tiempo me di cuenta que jamás tendré una vida feliz, tranquila y sin problemas como la de Amelié. Un trabajo sencillo, una casa pequeña, cuidar a mi gata, soñar con el amor y hornear galletas.
Nada más lejos de mi realidad, ni modo, me gusta el rock&roll.

Últimamente me he metido en cada bronca, que siempre tiene que ver con alguno de mis defectitos, que si soy demasiado sincera, si soy muy cínica o si soy muy necia. Y no puedo dejar de pensar que es necesario reconocer la realidad para al menos dejar de quejarse todo el día y aguantarse por las pendejadas que uno hace.
Las últimas muestras de esta jodida habilidad no sé las he contado porque ya no tengo acceso a blogger desde el trabajo y porque el puto trabajo no me deja tiempo para nada.

Resulta que últimamente me dedico a fastidiar fiestas de cumpleaños, y no contenta con haber hecho mi numerito en la fiesta de hace no sé cuanto, decidí en un instante, como de película, que mi graduación como aguafiestas tenía que ser en grande. Quisiera pensar que todo fue circustancial, de verdad quisiera pensarlo...

Los gatitos de Ulthar tendrían un partido de fucho y por supuesto, luego de perder 4-1 había que reponer fuerzas y fuimos todos por unos tacos y chelas (aunque en el camino este gato estuvo a punto de perder una de sus vidas cuando un auto casi se vuelca a un lado, pero gracias a los reflejos felinos del conductor tampoco nos arrolló la pipa que venía al otro lado). Entre ataques de verdadera risa, comimos bebimos y pagamos el cartón de chelas al equipo vencedor. Pensando en qué hacer después, nos encontramos con la posibilidad de caer de gorriones en una fiesta infantil, o hacer otro torneo de x-box, pero el destino tenía reservada para mí otra sorpresa, (lo que no he entendido es que el destino no es mi aliado, es mi principal detractor) mientras nos decidíamos a entrar a la fiesta, uno de ellos recibió una llamada y por la forma en que volteó a verme supuse con quien hablaba y lo que diría al colgar. Mi cabeza automáticamente empezó a moverse de izquierda a derecha, vi su boca moverse, hablar, vi a los demás que valoraban la tercera opción para la noche, y antes de que pronunciara ese nombre que no quiero escuchar más y todos voltearán a ver mi reacción, me encargué de verme lo suficientemente abstraída en el caer de las gotas de lluvia. Sin embargo mi cabeza seguía moviéndose a un lado y otro.

Me desconecté, no quise escuchar, pululé entre la oscuridad que caía, las gotas de lluvia y le maullé a la luna, y sucedió algo inexplicable si tomamos en cuenta que era sábado a las ocho de la noche:
-Yo me voy a mi casa, señores -Dije.
Todos los demás, se quedaron en la fiesta de niños mientras los payasos seguían su show. Entonces yo, Lu, me subí al coche pensando en llegar temprano a casa para practicar con el Winning Eleven, porque el torneo sería pronto, pero fue Lilith la que bajó del auto, y no en el metro según lo planeado, sino frente a la casa del dueño del gato.

Definitivamente era Lilith, porque sólo un demonio puede provocar una reacción así en la cara de alguien. Y sólo la diva de Lilith podía sentarse a chupar tan tranquila en una fiesta en la que sabía no era deseada. Fue una noche tan larga y fueron muchas cervezas. Afortunadamente Camila me estuvo apoyando vía satélite hasta en el peor momento. A pesar de todo me mantuve sobria y lúcida, aunque ya me di cuenta que de todas formas no logro entender nada. No puedo dejar de admitir que comprendí muchas cosas pero hubo otras que vienen a trastocar nuevamente las razones entendidas, cosas que en lugar de ayudar a olvidar, carcomen un poco más.
¿Por qué me invitaste a tu próxima tocada? ¿Por qué no me quisiste enseñar el arte del disco, donde supuestamente está mi crédito por la imagen que te diseñé? ¿Por qué desviabas los ojos cuando te sorprendía mirándome? ¿Por qué te hiciste güey mientras tu mejor amigo me tiraba la onda frente a todo el mundo y yo lo rechazaba enfadada? ¿Por qué te quedaste horas parado en la puerta cuando tu amigo me sacó de la fiesta para hablar (decirme que soy una pendeja por seguir pensando en ti, aunque yo ya lo sabía, y que de todas formas era una pendeja por pensar que prefería un faje conmigo a tu amistad?????)? ¿Por qué te llevaste a esa niña a tu cuarto de ensayo mientras yo intentaba explicarle a tu amigo, tu brother del alma, tu fiel compañero skin, que no dejaba de intentar abrazarme, que yo no iba a dormir con él porque entre otras cosas... todavía sentía algo por ti...?

¿Por qué no tomé ese gran cuchillo que tiene tu mamá en su negocio para hacer filetes de skin??? o lo que es lo mismo ¿Por qué carajo no estaba yo en mi casa terminando de leer American Psycho?

Obviamente para esta última pregunta si tengo una respuesta, porque soy una necia, porque quería vengarme, porque no te puedo partir la madre de otra manera más que fastidiándote la existencia aunque eso signifique que me fastidio yo misma.

Lo admito soy una cínica y una necia...

Porque no me basta con ganarme enemigos gratis por decir lo que creo que está mal, porque no me basta con vagar por las calles en la madrugada, porque no me quita el sueño ganarme la enemistad de quienes trabajan conmigo por hacerles ver que su trabajo es mediocre, porque no me importa nada y porque, de estar segura de ello, destruiría todo lo que escribí de ti, por ti y para ti, a mí misma con tal de destruir lo que siento por ti.

Obtuve una venganza a medias, pero venganza al fin, dulce, dulce vendetta... dulce... dulcemente vacía.

3 ecos:

Francisco Torres dijo...

¡Estas cabrón!.

Un abrazo.

l i l i t h dijo...

Ya no voy a hacer pendejadas
Ya no voy a hacer pendejadas
Ya no voy a hacer pendejadas
Ya no voy a hacer pendejadas
Ya no voy a hacer pendejadas
Ya no voy a hacer pendejadas

Valeria dijo...

Ese extraño sentimiento nos hace cagarla en el momento más inoportuno. El chiste y lo que más duele es cuando te das cuenta de las pendejadas que haces y ya no puedes volver atrás, y lo peor es que no te arrepientes.

Un abrazo Lu, espero vernos pronto.